El tópico una imagen vale más que mil palabras, se hace realidad a la hora de tomar fotos para vender una vivienda. De hecho, es la herramienta fundamental para tentar al posible comprador a la hora de ofertar un inmueble, ya sea en una agencia física o a través de una página web.

Se trata de llamar la atención, primero, y despertar la curiosidad, después sobre la casa que queremos vender. Pero las fotografías no son el principio, son el final de un recorrido previo que debe optimizar los espacios, seleccionar la mejor hora del día para hacer las instantáneas, en función de la luz natural que pueda entrar y escoger el encuadre más favorecedor.

Hay una regla, difundida entre otros autores por el psicólogo Shawn Achor, que dice que tenemos solamente 20 segundos para llamar la atención y poder vender tu idea, venderte a ti mismo o vender tu vivienda. Es el famoso elevator pitch, discurso del ascensor.

Lo ideal es no dejar nada al azar, empezando por la toma de las imágenes.  Por eso, “Fotografía inmobiliaria es tanto arte como ciencia,” lo más recomendable es que las fotos las realice un profesional. Hoy todos tenemos móvil y es tentador recurrir al DIY, pero los resultados que podemos obtener de una u otra opción no tienen color.

Es primordial despersonalizar las imágenes. Nada de dar pistas sobre quién habita la vivienda. Eso quiere decir que deberemos prescindir de fotografías, juguetes, los imanes del frigorífico y nuestras queridas mascotas… Al mismo tiempo es mejor eliminar pistas sobre la época el año, especialmente si es invierno, y de festividades como la Navidad.

Es bien sabido la importancia de una buena iluminación, a la hora de conseguir la mejor imagen posible. Por ello, es recomendable hacer las fotos a primera hora de la mañana o a última de la tarde, cuando la luz está más tamizada. Y, por supuesto, intentar huir del flash, que puede crear molestos y desfavorecedores reflejos. También es mejor utilizar una velocidad de obturación baja y apoyarnos en un trípode.

El encuadre es importante, cada estancia requiere que nos tomemos un tiempo para evaluar qué objetivo es más adecuado. Debemos jugar con angulares que registran más espacio y dan mayor sensación de amplitud. Asimismo, si los techos no son excesivamente altos, es mejor disparar con la cámara a la altura del pecho que a la de los ojos. De esta manera conseguiremos transmitir una mayor impresión de equilibrio en la imagen.

Por último, no hay que defraudar al posible comprador. Si le hemos ofrecido algo en las imágenes, debe encontrar algo similar a la hora de visitar la vivienda. En caso contrario, puede sentirse engañado.

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